6 mar. 2017

Sesma y Surrbac

Diario El Alfil (06/03/2017)
Sesma se equivocó de enemigo con el Surrbac

Esta socialista itinerante parece haber entrevisto que en la actual coyuntura –licitaciones del servicio de recolección y del de procesamiento de la basura- coloca al gremio de Mauricio Saillén como el partenaire ideal para levantar en las encuestas.
El enfrentamiento de la concejala Laura Sesma con el gremio Surrbac tiende a hacer verosímil la hipótesis de este diario, en el sentido de que la edil socialista busca un alto perfil público para intentar ir de diputada nacional en el turno electoral 2017. Su historia le da la razón: ya ido varias veces enganchada del radicalismo gracias, por cierto, a la bonhomía del partido de Alem que también la ha llevado a cargos ejecutivos. Primero, cuando Ramón Bautista Mestre fue gobernador y más recientemente en el primer mandato de su hijo, Ramón Javier Mestre.
Pero más allá de sus pretensiones y las opinables negociaciones electorales de la UCR, decíamos que Sesma se equivoca de enemigo con el Surrbac para levantar su imagen. Lo hizo, tal vez, porque es un gremio y fue su pelea con otro gremio la que le dio máxima con sideración pública. En el mandato de Luis Juez en la intendencia capitalina (2003-2007) ingresaron más de 4.000 empleados sólo con el dedo índice del ex jefe comunal, y entonces la socialista llegó hasta la justicia para reclamar con concursos abiertos y no sólo para contratados, como lo estipula la Carta Orgánica de la ciudad, que casi nunca se ha cumplido.
Marginalmente, digamos que en el primer mandato de Mestre (2011-2015) ella fue subsecretaria de Capacitación y Formación de Recursos Humanos, lo que la llevó a redactar las condiciones de los concursos que se sustanciaron en esos años. Ahora, tras abandonar el gabinete municipal, lo único que reivindica de la primera gestión del intendente fue lo hecho desde esa oficina, un pecado de ingratitud de lesa política. Omite recordar que esos concursos fueron hechos a medida del Suoem y que en sus mentados concursos “abiertos” ingresaron en malón todos los contratados y alguna media docena de ciudadanos de “a pie”: lo que quería el sindicato.
Su modelo de sindicato “mafioso” ha sido siempre el municipal, pero esta socialista “te con leche” aceptó blandamente los imperativos que le pusieron los muchachos de Rubén Daniele. Un típico gesto de los progresistas: poner el guiño a la izquierda y doblar a la derecha. Sin embargo, hablar en una dirección y obrar en sentido contrario le costó casi nada. Tan poco que parece que ahora se sentiría con méritos para intentar ir por cargos mayores. Por supuesto, para completar su tarea revolucionaria.
Esta socialista itinerante (ya no está en el Partido Socialista) parece haber entrevisto que en la actual coyuntura –licitaciones del servicio de recolección y del de procesamiento de la basura- lo coloca al gremio de Mauricio Saillén como el partenaire ideal para levantar en las encuestas. Y, en lo que podría ser el colmo de sus adhesiones, con letra (por lo menos) del zar del sindicalismo argentino, Hugo Moyano. Es que ella reivindica el Convenio Colectivo nacional de los camioneros del año ’89 que, ciertamente, es mejorado notablemente, a favor de los trabajadores, por los acuerdos convencionales de Saillén.
Son acuerdos más que opinables que encarecen el servicio, ciertamente, pero no mafiosos. O lo son como el de Luz y Fuerza, que en el año 1975 convirtieron a los empleados de Epec en una auténtica aristocracia obrera, según la frase del conocido abogado laboralista Jorge Sappia. Para colmo de Sesma, ese convenio de Luz y Fuerza lleva al pie la firma de un prócer del sindicalismo cordobés y nombre de culto para progresistas como la concejala: Agustín Tosco.
En las negociaciones de los convenios colectivos de trabajo cada parte, trabajador y empleador, tratan de minimizar los costos y maximizar los beneficios. Son, en un sentido amplio, la lógica de cualquier negociación. Tal como las de Sesma en cada encrucijada electoral, máximo cuando se trata de una dirigente que levita sobre el sistema de partidos.
La concejal capitalina que se escindió del bloque de la alianza que la llevó a la banca, dijo que había que “ponerle límites a estas corporaciones cuasimafiosas”, refiriéndose al Surrbac. Ya hay 30 cartas documentos enviadas a la edil por afiliados para que se rectifique o ratifique sus dichos, bajo amenaza de concurrir a la justicia. No sólo eso. Hasta el secretario de de Servicios Públicos, Julio Waisman, conminó a Sesma a fundamentar sus afirmaciones mostrar pruebas de sus aseveraciones.
Sesma no ha querido responder. Se limitó a decir que en sus dichos “no hay delito” y que, además, sus “expresiones fueron realizadas en mi carácter de concejal de la ciudad de Córdoba en función a un tema de interés público”. Además de abogada, Sesma ha sido tres veces concejala y una vez diputada nacional: no puede desconocer que los ediles no tienen fuero, ni siquiera de opinión, fuera o dentro del recinto.
Pero todavía Sesma tiene posibilidades de aclarar sus dichos y poner en valor sus conocimientos de derechos parlamentarios. El pliego de licitación para la licitación del servicio de recolección de residuos fue aprobado en primera lectura con su voto afirmativo, con unas pequeñas enmiendas para hacerle más llevadero el trance de consentir un concurso cargado de “intereses mafiosos”. Será en la segunda lectura, prevista dentro de los próximos 15 días. Si concurre y su algún par suyo se anima, se verá como alega a favor de sus concursos para ingresar a la Municipalidad, cuyas bases están plagadas de las presiones del Suoem.

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