28 dic 2014

Voluntarios extranjeros que vienen a cuidar nuestra natura



La Voz del Interior (28/12/2014)
Voluntarios extranjeros vienen a cuidar el monte y la fauna silvestre

Villa Rumipal. Los voluntarios extranjeros que trabajan en la reserva de flora y fauna Pumakawa (ex El Edén), de Villa Rumipal, no alcanzan a comprender que, de vez en cuando, se corta la luz o el agua, o que Internet no siempre esté disponible. Es más, lo toman como algo curioso, que difícilmente ocurra en Dinamarca, Holanda o Alemania, de donde provienen. Por estos días, se enredan con el monte serrano y sus animales silvestres: a eso vinieron.
“Yo creo que ni saben por dónde pasan los servicios, están acostumbrados a que siempre estén”, sonríe Kai Pacha, responsable del emprendimiento ubicado sobre ruta 5, en Calamuchita.
La reserva, que depende de una organización civil sin fines de lucro, recibe voluntariados espontáneos desde hace varios años. Uno de los nexos más fuertes es una asociación con sede central en Londres y oficinas en 30 ciudades del mundo –Projet Abroad– que vincula a los interesados con las ONG (sociales, ambientales y de otros rubros) y, a su vez, controla que ambas partes cumplan lo acordado.
Las entidades receptoras proporcionan comida, alojamiento y la posibilidad de desarrollar los trabajos que ejecutarán los voluntarios, que a su vez pagan por su estadía y comida. El convenio contempla nueve horas de trabajo diarios y dos días de descanso por semana.
En muchos casos, son chicos que acaban de terminar el secundario y antes de iniciar un estudio superior prefieren viajar y realizar una experiencia o aventura de vida, que a su vez, les puede sumar puntos a la hora de tramitar un ingreso a una Universidad. O simplemente, son jóvenes que quieren desarrollar actividades vinculadas a sus ocupaciones y conocer sociedades y culturas diferentes.
En Pumakawa se pueden quedar desde uno a seis meses. “Hacen diversas tareas y tienen responsabilidad. Desde alimentar a los pichones cada dos horas y al resto de los animales, hasta ir hasta el súper en bicicleta a comprar”, describe Kai.
Tres jóvenes europeos, que no se conocían entre sí, coincidieron por estos días en la reserva. Dejaron las comodidades de sus hogares para conocer otras realidades y tareas.
Arild Hee (26) es un danés oriundo de Copenague. Cuenta que aprovechó su etapa de desocupado (trabajaba en un supermercado) para conocer Argentina. “Quería probar otra cosa diferente”, relata. Desde Rumipal viajará a Jamaica, para trabajar en un refugio para perros durante siete semanas, y luego regresar a Dinamarca. Aseguró que logró adaptarse con facilidad, pese a las diferencias con su vida cotidiana en Europa.
Mark Hoogenboezem (29), holandés de Amersfoort, está sumando experiencia para su título referido a cuidado de animales. Sólo extraña su deporte (arco y flecha) y a su sobrino. Prevé estar 11 semanas en Pumakawa. Ya participó en Rumania en un programa de conservación de osos y lobos y realizó un curso de guardaparques en África. Mark subraya que, a otra escala, también hay mascotismo en su país, con habitantes con poder adquisitivo como para comprar un león, un tigre o un chimpancé, aunque no sea legal. A su vez, asevera que la falta de montes es un problema que trasciende fronteras.
Alisa Stauf (18), de Würzburg, Alemania, acaba de terminar sus estudios secundarios. “Quería conocer otros países, me gusta viajar y quería ver cómo viven otras culturas”, expresa, en fluido español. Ya estuvo en Perú. Destacó la apertura y amabilidad de la gente en Argentina. “Estábamos buscando una calle en la ciudad de Córdoba y varias personas se acercaron a ayudarnos; en Alemania nadie se acercaría”, apunta. Aprendió el idioma en su escuela y por su padre, que vivió siete años en Perú.
Después del fuego. La reserva está en proceso de recuperación después de haber padecido la furia de los incendios durante un par de inviernos.


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