19 feb. 2014

El ecosistema del caldén en coma profundo



La Voz del Interior (19/02/2014)
Se perdieron mil hectáreas del bosque de caldén en 2 meses

Es más de un tercio de lo que se desmontó en toda la provincia en 2013. La causa: incendios y tala para plantar soja. Esta especie no existe en ningún otro lugar del mundo.
Río Cuarto. La organización Mamull Mapú, que en lengua aborigen significa “país de los montes”, advirtió que en 2013, por incendios y tala, se perdieron otras mil hectáreas de caldenes en el sur de Córdoba.
El caldén es un árbol propio de la Argentina, del sur cordobés, parte de La Pampa y Buenos Aires. No existe en ningún otro lugar en el mundo. Hace 10 años, con el fin de promover que en algunos predios privados se hicieran reservas y parques naturales, en Córdoba se creó el Corredor Biogeográfico del Caldén, que abarca unas 665 mil hectáreas, al sur del río Quinto y al oeste de la ruta 35.
Es la única área ambientalmente protegida del sur de Córdoba.
Hoy, las organizaciones ambientalistas estiman que apenas quedan 50 mil hectáreas de bosque en todo el territorio, pero segmentado y diezmado por la soja y los incendios.
En los tribunales de Huinca Renancó, existen al menos dos causas de 2013 con imputados por delitos ambientales. “El año pasado tuvimos dos denuncias con consecuencias graves. El propietario de dos campos provocó la quema de 450 hectáreas de bosques nativos, caldenes, chañares, algarrobos y demás especies, con todas los perjuicios que esto trae para la flora y la fauna del lugar”, explicó Mario Campos, miembro de la agrupación ambientalista de Villa Huidobro.
La segunda denuncia indica que se habría hecho en la estancia El Cuero “un desmonte, tala selectiva, tipo hormiga, de 260 hectáreas en un año (200 de caldén y 50 de algarrobo).
“Además, el desastre ambiental fue cometido utilizando a personas que trabajaban en condiciones de esclavitud, incluso, menores de edad. Por eso, el dueño del campo fue imputado también de trata”, detalló Mario Campos, miembro de la agrupación ambientalista. Los hacheros vivían en chozas de silo bolsas y palos.

Prevención
“La ley es clara, pero no hay control, la Provincia casi no tiene inspectores acá. La Policía recibe denuncias, pero no se hace prevención. Nosotros llegamos cuando ya se cometió el delito. Como los caldenes están en campos privados, no podemos entrar y no hay presencia del Estado”, sostuvo Campos.
Los ambientalistas advierten que, por la rentabilidad de la soja, las multas no desalientan el desmonte. Remarcan la necesidad de más inspecciones para prevención. “Estamos tratando de preservar lo poco que queda. Hacemos reuniones, la gente nos avisa cuando pasa algo y todos los pueblos se están involucrando, porque ya se ve la desertificación. Con un solo vuelo en avión, que nos costó 1.500 pesos, pudimos ver que se perdieron mil hectáreas el año pasado”, insistió Campos.
Según advirtió, otro método utilizado para desmontar es la fumigación aérea. “Sabemos que tiran agroquímicos desde aviones y, una vez que los árboles se secan, la ley no dice más nada sobre su protección. Además, en algunas estancias colocan acacia negra, que termina con el monte nativo”, agregó.

Niños defienden su hábitat
El sitio HR Digital que sigue de cerca la situación del caldenal, destacó el año pasado la experiencia de alumnos de la escuela rural Pedro Arias, quienes protagonizaron diversas actividades para tratar de convencer a los productores sobre la necesidad de preservar el bosque de caldén, único en el mundo.
La directora del establecimiento, Isabel Pascal, sostuvo que “las leyes y los controles no han sido suficientes para detener la pérdida ambiental, por lo que la esperanza es la concientización”.
“Trabajamos sobre el artículo 41 de la Constitución Nacional, que deja sentado el derecho a un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano”, indicó.
Entre otras acciones, los estudiantes juntan semillas de caldén para hacer plantines y distribuir en los campos. Para la escuela, el desmonte no sólo significa un desastre ecológico sino una amenaza directa. Con la extensión de la frontera agrícola, la tecnología suplanta a los trabajadores y se reduce la matrícula.

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2013, uno de los peores años para el monte chaqueño

En 2013, se desmontaron 3.821 hectáreas de bosque chaqueño en Córdoba. El dato surge de un relevamiento satelital.
El año pasado, se había iniciado con una tasa baja de deforestación comparada con períodos anteriores. Sin embargo, en diciembre desaparecieron 2.241 hectáreas y fue el segundo mes con más desmonte en cuatro años. Todos los meses sigue desapareciendo monte serrano.
Este desmonte “crónico” ocurre desde 2010, cuando se sancionó la ley provincial de bosques nativos que obliga a proteger estos ecosistemas.
En 2004, sólo quedaba el 10 por ciento de los 12 millones de hectáreas de bosque que había en Córdoba a principios del siglo 20.
El bosque serrano provee varios servicios ambientales a los cordobeses. Sirve para retener el agua de lluvia que luego llega a nuestras canillas. A su vez, la purifica y evita que las tormentas se transformen en inundaciones.

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Los árboles más olvidados de Córdoba

Los bosques de caldén, aparentemente, están condenados a la extinción.
A 300 kilómetros de la ciudad de Córdoba está la localidad de Vicuña Mackenna, la puerta de ingreso a los últimos bosques de caldén de Córdoba.
La especie Prosopis caldenia (su nombre científico) es pariente cercana del algarrobo, que se ve en las sierras y el norte de Córdoba.
Se diferencia por ser más bajo que el algarrobo y formar bosques menos densos. Es endémico del sur de San Luis y Córdoba, parte central de La Pampa y sudoeste de Buenos Aires. No hay caldenes en otra región del planeta.
Es árbol sagrado de los mapuches. En estos bosques, se desarrolló la Conquista del Desierto.
Es símbolo de la provincia de La Pampa (el árbol está en su escudo) y fue el combustible que usó el ferrocarril para avanzar en el territorio argentino. Ese fue el primer hachazo a la existencia del caldenal.
Al ferrocarril le siguieron el sobrepastoreo y el desmonte con fines agrícolas, acompañados de los incendios.
Los intentos de conservar los remanentes de caldén en Córdoba fueron débiles y fracasaron.
En 2003, la Provincia creó por decreto el Corredor Biogeográfico del Caldén, con 665 mil hectáreas ubicadas en la porción sudoeste de Córdoba.
No obstante, tiene una existencia sólo en los papeles, ya que la figura de corredor biogeográfico no está incluida en la ley 6.964 o Régimen de Conservación de Áreas Naturales y Creación del Servicio Provincial de Áreas Naturales.
Los remanentes del caldenal pertenecen a la categoría roja en la ley de bosques nativos (9.814), sancionada en agosto de 2008. Pero esta acción también parece haber quedado en los papeles.
Los bosques de caldén, aparentemente, están condenados a la extinción. Sólo la creación de áreas protegidas con un control estricto por parte de las autoridades servirán para que este ecosistema único en el mundo no desaparezca.

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