18 dic. 2011

Capital: La basura de todos los días

La Voz del Interior (18/12/2011)
La basura de todos los días que objeta Mónica

Por Laura González

El jueves pasado, en la ciudad de Córdoba, la empresa que recolecta los residuos no trabajó, por celebrarse el Día del Camionero. El viernes, las veredas amanecieron tapadas de basura.
“Dejemos de echarle la culpa a la empresa”, se queja Mónica, que se había enterado por los medios de que el jueves no habría recolección. “Nosotros tenemos la culpa. En mi barrio, sobre avenida Santa Fe y Colón, todos los porteros de edificios sacaron las bolsas negras a la calle, rebalsaron contenedores y vinieron los perros e hicieron estragos en las veredas. Siempre pasa la mismo, ¿qué sería de nosotros si viviéramos en países donde se sacan los residuos una vez por semana y tenés que caminar con tus bolsas dos o tres cuadras, porque de lo contrario te multan?”, se pregunta.
No nos vamos a referir aquí a la presión que ejerció el Surrbac, gremio que agrupa a los recolectores y enrolado en las filas de Hugo Moyano?, para lograr el día feriado, ni al portero desaprensivo que quizá sabía que no trabajaba Crese e igual se liberó de sus residuos.
Vivimos en una ciudad con un tránsito cada vez más colapsado, porque en una década el parque automotor creció 60 por ciento y se hicieron apenas cuatro obras viales de importancia; que carece de semáforos en muchas esquinas o que, si los tiene, no están sincronizados o funcionan con apenas una de las tres luces de rigor; donde la cobertura del servicio de cloacas alcanza a apenas el 38 por ciento de los hogares, según el Censo Nacional 2010, y ahora, para avanzar en algunos barrios, se creará un gravamen obligatorio a pagar por todos; con un servicio de transporte público deficiente y entre los más caros del país; con un 10 por ciento de las calles de tierra y, en el 90 por ciento que sí tiene pavimento, la mayoría ofrece una colección de baches sin arreglar o mal arreglados.
Hay por hacer por cualquier lugar que mire el ciudadano: parques en estado de abandono, plazas a las que jamás les repararon las hamacas, veredas rotas, árboles que no se podan desde hace años y que complican el tendido eléctrico, luminarias que no funcionan, desagües tapados, ciclovías abandonadas.
Poco se mantiene, casi nada se recupera y, lo nuevo que hay se financió con los impuestos que los vecinos le pagan a la Provincia, no al municipio.
Un lujo. Pese a todas estas deficiencias, los vecinos de esta ciudad tienen un lujo que no disfrutan ni siquiera sus pares de los países desarrollados: un camión que seis de los siete días a la semana pasa a recoger la bolsa de basura por la puerta de sus casas. Son pocos los vecinos (y los barrios donde se presta el servicio) que rescatan los residuos que se pueden reciclar, de modo de reducir la basura que va a la calle.
Recolectar cada bolsa (de 1,5 kilo) cuesta 1,40 peso. Por día, Crese recoge ¡1,2 millón! de bolsas en la ciudad. El presupuesto que se calcula necesitará en 2012 roza los 500 millones de pesos, lo que supone un canon que triplica al que se pagó hasta 2009 a la empresa Cliba, sin contar la compra de camiones y demás que también se cargó en las cuentas municipales.
Sólo para funcionar, Crese gasta tanto como el Paicor, el servicio que brinda desayuno y almuerzo de lunes a viernes a 200 mil chicos de toda la provincia.
Desde su creación, Crese aumentó 52 por ciento su plantel de personal, contando los 224 contratados vía consultoras. Todo eso se le podrá imputar a gestiones débiles, genuflexas o cómplices.
Pero no hacen a aquello que señala Mónica: la costumbre de sacar la basura todos los días. En una ciudad que carece de todo, eso se ha convertido en un lujo demasiado caro.

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