29 nov 2009

El daño es para el suelo

El Puntal de Río Cuarto (29/11/2009)
El daño es para el suelo, que perdió toda su capa fértil

La correntada “barrió” las sierras y arrancó la maleza que la protegía
El intendente Poffo dice que los daños económicos son cuantiosos, pero más aún los naturales ya que esta creciente terminó de arrastrar la capa fértil que quedaba en el suelo después de los incendios, como así también arrancó la poca maleza que había comenzado a crecer.
“Lo más grave de todo es que ahora el suelo queda totalmente desprotegido, no hay capa fértil y las lluvias seguirán lavando el terreno”, se lamentó el mandatario quien dijo que este desastre de la naturaleza es la consecuencia del mal accionar de personas que prendieron fuego y provocaron este desequilibrio ambiental.
En cuanto a lo ocurrido ayer, Poffo ya lo había advertido tiempo atrás. “Yo dije hace unos meses, los incendios pasaron pero que podría venir algo peor, y precisamente ocurrió. Al no tener las sierras más la cobertura que tenían con sus árboles y pastizales naturales, el agua corre sin filtro y barre con todo”, puntualizó el mandatario.

La presa a pleno
La gran masa oscura de agua que corría por el río Achiras siguió su curso rumbo al vertedero y la represa. En el lugar la imagen que se observaba pocas veces puede ser vista, y algunos vecinos se animaron a acercarse para observar lo que ocurría.
Una lengua oscura y ruidosa salía desde el vertedero de la presa y volcaba en el curso que continúa este río cuando va transformándose en el denominado arroyo El Gato que muere en el sur cordobés, más allá de La Cautiva.
“El problema es que no es sólo agua todo lo que se acumula aquí, como ocurre en las crecientes normales. En esta ocasión se suma mucho barro barro y sedimento que va a ir colmando la profundidad de la presa”, detalló el intendente.
Esto implica un alto riesgo por cuanto al reducirse la capacidad de contención, y por ende las aguas corran sin ninguna regulación y vuelvan a reiterarse las inundaciones que hace años afectaron el sur cordobés.
Ayer el vertedero de la represa Achiras había alcanzado su cota más alta desde su construcción, y se especulaba que tenía una profundidad de unos 14 metros. El agua, tal como ocurría en todo el recorrido del río, tenía una coloración marrón y se tornaba espesa, desprendiendo el típico olor a barro.
“Toda esa tierra y ceniza que baja de la sierra va a decantar en el fondo de la laguna de la presa y se reducirá su capacidad de almacenamiento de agua”, alertó el mandatario achirense.

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