9 jul 2008

La soja, los herbicidas y el agua potable

La Voz del Interior (09/07/2008)
La soja, los herbicidas y el agua potable

Por César Bertucci
Ingeniero químico y sanitario. Ex jefe del Laboratorio de la Dipas

A propósito del conflicto actual sobre la soja, recibí la noticia de que la EPA, Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, aprobó los estándares primarios del Reglamento nacional de agua potable de ese país, en cuya lista se incluyen los compuestos orgánicos y sus niveles máximos contaminantes, entre ellos el glifosato, con su valor de 0,7 mg/l.
¿Qué tiene que ver este herbicida con la soja? Se trata del compuesto más utilizado al aplicar el método de siembra directa en el cultivo de soja transgénica. Tiene posibles efectos sobre la salud, si su presencia en el agua potable excede ese valor límite; en tal caso, puede causar trastornos renales y dificultades para la reproducción humana.
Por otra parte, el hecho inquietante es la extraordinaria intensificación y expansión del área sembrada para el cultivo de esta oleaginosa, que cubre una amplia zona de nuestro país y especialmente de nuestra provincia. Esta producción agrícola conlleva entre otros problemas, la necesidad del control de la contaminación del agua por el uso del agroquímico, aplicado sin control alguno .
En la provincia están vigentes las normas del agua potable (1993), de las cuales fui coautor, para proteger a la población de los efectos de la contaminación de las aguas por cualquier causa. En especial, el Estado debe ejercer el control sistemático de la calidad de las aguas utilizadas para consumo de sus habitantes. Para ello, es necesaria la urgente implementación de un sistema de control de calidad, para el cual deben resolverse dos aspectos fundamentales: 1) Aprobación de una nueva Norma Provincial de Control de Calidad de Agua a la luz de los nuevos conocimientos, que no sólo revise todos los parámetros de calidad y sus límites hoy vigentes, sino que agregue a su lista los contaminantes no considerados anteriormente, como el glifosato; 2) Diseño y puesta en marcha de una red de laboratorios de control de calidad sistemático para el seguimiento actualizado del abastecimiento de agua en el territorio provincial.
En la actualidad, el organismo rector del saneamiento básico que debe cuidar los recursos hídricos, la Dipas, descuida ambos aspectos. ¿Cuál es el resultado? Que no sabemos qué calidad de agua estamos utilizando. Es hora de que la Dipas retome su papel principal y con apoyo del Gobierno provincial, por fin, ejerza el poder de policía que le confiere el Código de Agua, como la única manera de proteger nuestros escasos recursos hídricos.

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