30 mar 2008

Polémica por los perros sueltos en Hernando

La Voz del Interior (30/03/2008)
La polémica por los perros sueltos en Hernando generó repercusiones hasta en el exterior

La aplicación de una ordenanza en Hernando que data del año 1988 y que contempla el retiro de la vía pública de los perros que se encuentren sueltos, sean vagabundos o tengan dueño, para después –pasadas las 96 horas– ser derivados a la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) “para investigación” ha generado una reacción que en esta ciudad ni se imaginó, con decenas de mensajes llegados desde distintos puntos del país e incluso del extranjero.
La noticia publicada días atrás por LA VOZ DEL INTERIOR , sobre las nuevas medidas que aplicaba el municipio local que había definido ese nuevo destino “para la investigación” para los canes cuyos dueños no los reclamen, y de la multa de 500 pesos que debe pagar quien quiera retirar el animal del corralón municipal, ha sido un bumerán para la Municipalidad que, a pesar de todo, no ha sacado de circulación la ordenanza.
No obstante, el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Flavio Rivarola, solicitó copia de cada mensaje que se envió a este diario y a otros medios para sumarlos a los recibidos en el municipio para su análisis y estudio.
Entidades protectoras de animales reaccionaron, sobre todo, por la impresión de que “investigación” suena a sacrificar los perros.

Testimonios y dudas
Laura de Pedro, de la Sociedad Protectora de Animales de Bahía Blanca, considera que la vigencia y aplicación de esa ordenanza “es la demostración de ignorancia e inoperancia en materia de control de fauna urbana” y propone esterilizar a los animales para controlar su población.
Tamara Kreimerman Lew, del grupo mejicano Redamma, en base a la nota publicada por este diario, criticó a la universidad riocuartense por la utilización de animales para investigación.
Silvia Sastre, de la delegación argentina de la agrupación internacional “The Canadian Voice for Animals”, propuso al municipio hernandense alternativas para tratar el tema sin caer en viejas prácticas y se puso a disposición del grupo SOS Vida, de esta ciudad, para colaborar .
La gran mayoría de las reacciones llegadas desde fuera de Hernando cuestionan la medida municipal y algunas plantean propuestas alternativas.
El tema tampoco pasó desapercibido para la Universidad Nacional de Río Cuarto desde donde, extraoficialmente, se negó a este diario que estén recibiendo animales vivos de alguna parte de la provincia para la realización de investigaciones.
En caso de que se confirme que Río Cuarto no recibe animales, la pregunta es qué se hace o hará con los perros que el municipio recoge en la calle y no son reclamados.
La vieja ordenanza contemplaba incluso la “eutanasia” de los canes, pero el propio Osvaldo Ferroni, médico veterinario municipal, aclaró que no se contemplaba. “Bajo ningún punto de vista se habla de eliminarlos”, aclaró. Para el veterinario, el destino a Río Cuarto no contempla sacrificarlos.

Los primeros pasos
La ordenanza se comenzó a aplicar días atrás. En la primera semana fueron capturados unos cinco animales, que hasta ahora no fueron reclamados. El argumento oficial municipal es que aún no habían sido derivados a la ciudad de Río Cuarto por cuestiones técnicas como el problema de los cortes de ruta por las protestas de los productores agropecuarios.
Antes de comenzar un período de licencia, el veterinario municipal Ferroni aseguró que “luego de la puesta en vigencia de la norma se ha notado una importante disminución de canes en la calle”.
El argumento demostraría –según Ferroni– “que en Hernando hay pocos perros vagabundos” y que la mayoría que se ven en las calles (y que generan los reclamos de otros vecinos) son animales que tienen dueño. El objetivo del municipio es que los canes no estén en las calles sino dentro de las propiedades de sus dueños.
Otro tema que generó reacción es el hecho de disponer una multa de 500 pesos para quien desee retirar los animales capturados. En el municipio consideran que es un monto “ejemplificador” para los propietarios que dejan su perros sueltos.
En cuanto a la decisión de cobrar el mismo valor a quien sin ser dueño desea rescatar uno de los perros capturados, se argumentó que “así no será para volver a dejarlo en la calle”.
Según argumentan los funcionarios municipales, “hay otros animales por los que no hay que pagar absolutamente nada para retirarlos”.

De hace tiempo
El problema de los perros en Hernando existe desde siempre. En la década del ´80 y ´90, y antes de la aparición del grupo SOS Vida, directamente salía la “perrera” y después de un cierto tiempo se los eliminaba. Los tiempos cambiaron y la gente comenzó a reclamar otras políticas. En 1996 surge el grupo SOS Vida como una alternativa. Le propusieron al municipio que si se comprometía a no sacar más la “perrera” a la calle, el grupo se responsabilizaba de que no hubiera más canes sueltos en la vía pública.
El sistema funcionó durante algunos años. Pero el grupo protector de animales se fue achicando cada vez más y la gente, lejos de colaborar, en la mayoría de los casos arrojaba los animales al frente de las casa de los integrantes de la entidad. Con la colaboración de veterinarios locales, se hizo una campaña masiva de castración, pero poco a poco el asunto fue haciéndose otra vez inmanejable.
Los diferentes gobiernos municipales, desde entonces, prestaron una tibia ayuda que sólo se limitaba a algo de dinero para comida de los perros y a disponer de un empleado para la atención del lugar donde se depositan los perros sin dueños más peligrosos.
La agrupación SOS Vida en este momento se debate entre continuar o no. Graciela Suárez y Sonia de Laróvere son, junto a un par de colaboradores más, las únicas participantes. “Nos dicen ‘las locas de los perros’; nos llaman a toda hora porque hay animales heridos o porque encontraron cachorritos tirados o porque hay que castrar una gata o una perra. No damos más, porque tenemos que luchar contra muchas cosas; estamos solas y si bien algo de apoyo económico municipal existe, no hay una política oficial que nos respalde. No sé si esta ordenanza es la salida, lo cierto es que no se está aplicando como corresponde”, indicaron.

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Un dilema para casi todas las localidades

Un problema extendido. La problemática de los perros sueltos en la calle se repite en casi todos los pueblos y ciudades. Por un lado, son cotidianas las quejas de quienes reclaman por los riesgos que generan en casos de agresiones a peatones, ciclistas y motociclistas, o por lo que implican en la limpieza de la ciudad. Pero por el otro, se cuestionan las acciones cuando los municipios encaran proyectos de erradicación de los animales. En ese dilema, algunos municipios han logrado mejores resultados que otros. Pero la mayoría no sabe cómo resolver el problema.
Un caso para la anécdota en Río Tercero. En enero pasado, una mujer fue mordida por un perro callejero cerca de la plaza central de Río Tercero. Al rato, su marido llegó y le disparó con una pistola. La bala rebotó y pegó contra el vidrio del bar de un club, en el que había varias personas. El hombre fue imputado por la Justicia.

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