30 sept 2007

Suquía, reservorio de basura

La Voz del Interior (30/09/2007)
El río Suquía, nuevo reservorio de basura

En Bajo General Paz y Bajo Yapeyú, en las riberas del río, montañas de escombros y otros desechos crecen constantemente.
Referencia para la división de la ciudad de Córdoba en cuadrantes norte y sur, cauce para el agua proveniente del dique San Roque y gran colector de desagües pluviales, el río Suquía adquiere a su paso por ciertos sectores de la urbe una fisonomía que contrasta con algunos vistosos paisajes verdes: se ha transformado en un enorme vaciadero de basura, donde los escombros ya forman grandes montañas junto al cauce.
En los últimos días, la imagen era advertida por los automovilistas que circulaban por la avenida Costanera norte, en el tramo comprendido entre el puente de la calle Estados Unidos y el vado Sargento Cabral.
En ese sector, los restos de demoliciones forman verdaderas montañas apoyadas contra los muros laterales. Incluso, sobre la carpeta asfáltica quedan desperdigados restos de ladrillos, trozos de revoque y cerámicos rotos, en una especie de barrera que demanda la atención de los conductores para evitar accidentes.
La situación no hace más que agravar el ya crítico estado de la higiene urbana en la ciudad, a partir de la persistencia de más de 70 basurales a cielo abierto que se realimentan en forma constante.

Acciones desiguales

El mantenimiento de las riberas del río, a su paso por la ciudad, es responsabilidad de la Municipalidad de Córdoba, a través del trabajo compartido de las direcciones de Parques y Paseos y de Higiene Urbana.
El titular de esa última repartición, Jorge Vargas, reconoció que –igual a lo que viene sucediendo en los últimos años– son casi nulas las posibilidades de mantener limpios esos espacios. “Son más rápidos los que ensucian que nosotros con posibilidades limitadas para sacar la basura”, indicó.
Los enormes montículos de escombros al costado del curso de agua demuestran que el vaciamiento no sólo es tarea de los carreros, sino que incluso enormes camiones vuelcan su carga desde el borde de la Costanera.
Vargas precisó que se trata de un accionar que es punible por las ordenanzas vigentes, pero sólo en el caso de que los infractores sean sorprendidos en el momento de arrojar los residuos. “Calculan todo y lo hacen por la noche, los sábados a la tarde o los domingos, cuando no podemos controlarlos”, indicó.
En una recorrida realizada a unos 300 metros antes de llegar al vado Sargento Cabral, en la zona de Bajo Pueyrredón, se pudo advertir que los carros bajan hasta el cauce para hacer la descarga, en un tarea que casi no tiene interrupciones.
Higiene Urbana realiza trabajos programados y periódicos en el tramo que va desde el puente Tablada (avenida Octavio Pinto) hacia el final de esa vía, en la zona oeste. También tiene prioridad el sector de la ribera adyacente al club Juniors, en el sector del vado que fue cerrado años atrás.
En el resto del tendido las tareas se hacen en función de las disponibilidades de equipos que, como se demuestra por la suciedad dispersa, son insuficientes.

Un cambio difícil

La alternativa de solución al problema que hace tiempo se transformó en crónico, pasa ahora exclusivamente por un cambio de conductas. Si bien los carreros son señalados como los alimentadores de los grandes basurales a cielo abierto, no es menos cierto que hay grandes transportes que llevan residuos y los descargan en cualquier lugar abierto. En numerosas ocasiones se indicó que incluso hay vehículos que realizan volcamientos de desechos industriales.
Si bien la bonanza que atraviesa la industria de la construcción genera enormes cantidades de desechos, no es menos cierto que hay otras causas que pasan directamente por la falta de acción para evitar efectos contaminantes. Es el caso del punto donde el Suquía confluye con el arroyo La Cañada, uno de los sitios de mayor polución de la ciudad.

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