16 sep. 2007

La petroquímica

La Voz del Interior (16/09/2007)
"En Petroquímica ya no tenemos espacio para otros errores"

Petroquímica Río Tercero tiene un nuevo gerente, que llegó empujado por las complicaciones que la empresa tuvo este año. Oscar Conti (62) recibió a este diario a dos semanas de haber asumido, y definió con contundencia que su prioridad será la seguridad. Luego de haber decidido el desplazamiento de cuatro personas, entre ellos el anterior gerente, aseguró: “El que me acompaña en este criterio, bienvenido sea. Y el que no, se tendrá que ir”.
También respondió sobre los escapes ocurridos, la seguridad existente en la planta y las mejoras que se comprometen ahora a hacer.
Conti (62) llegó a Río Tercero para trabajar en la Central Nuclear de Embalse. En 1986 se incorporó a Petroquímica, para trabajar en la planta riotercerense hasta 1997, cuando fue convocado a la sede central de la empresa, en Buenos Aires. Hasta hace un par de semanas fue allí gerente de Abastecimiento y Logística.
Ahora regresó a Río Tercero, en en el momento más complicado.
Por estilo personal y por imperio de las circunstancias, con su presencia la empresa parece cambiar su perfil comunicacional, luego de muchos años en que apareció casi cerrada hacia la comunidad.

–En el año 2007 pintaba como para el mejor año de la empresa, en producción y facturación, y terminó siendo el peor, por las restricciones en energía, por el accidente con dos muertos y una clausura...

–Si decimos que se nos murieron dos personas, creo que es obviamente el año más complicado. A ese punto no se debió llegar jamás. La Justicia decidirá si hubo o no culpables; la empresa no tiene que definir eso. Sí decimos que pudo haber algún descuido, cierta negligencia o que el exceso de confianza de alguien hizo que no se realizara alguna tarea. Por esas dos muertes, éste es nuestro peor año.
La baja en la producción no puede ser tan grave como eso. Todo se amontonó, es cierto. Por la crisis energética tuvimos que hacer malabarismos, nos golpeó y se nos hizo un año difícil.


–Su designación, junto a la decisión de desplazar a otras personas, parece una señal de la empresa, tras los últimos incidentes, y un reconocimiento de que estaban en problemas...

–Desde 1996 la empresa era de Piero Vara. Pero tras su fallecimiento, su familia quedó a cargo y se dividieron las empresas. Una parte se quedó con Petroquímica y las colchoneras Piero, Suavestar, Suavegom y otras. Ese nuevo directorio asume casi cuando se sucedieron estos problemas en Río Tercero y decide tomar el toro por las astas. El hecho de que se nos hayan muerto dos operarios fue muy serio. Me pidieron si podía hacerme cargo y aquí estoy. En la planta de Río Tercero ahora la prioridad es el tema de la seguridad. Trataremos de ordenar todo en ese sentido y bajar línea para que toda la gente de la empresa lo entienda.
Tiene que haber un fuerte cambio de mentalidad en todo el personal, en todos los niveles. El que me acompañe en esto, bienvenido sea y el que no, que se vaya. Realmente acá ya no tenemos espacio para tener otro tipo de errores.


–¿Eso significa reconocer que algo falló para que se repitieran incidentes y escapes?

–Lo que diría es que tenemos que reforzar los sistemas de seguridad. Lo reconocemos y estamos trabajando en eso. Pero también hay que reconocer que la sociedad parecía no haber asumido que vive en una ciudad industrial. Acá todo el mundo tiene que tener real conciencia de que Río Tercero es un polo industrial, que tiene sus beneficios y sus riesgos, para los que hay que capacitarse, como empresas y como sociedad, para evitarlos o afrontarlos si ocurren.

–Es como que hasta que no hubo muertos, nadie asumía el riesgo...

–No sé si es así, pero es la sensación que tengo. La gente tiene que saber y capacitarse y las industrias quizá somos responsables de no hacer más en ese sentido. Para nosotros ese hecho con dos muertos fue un punto de inflexión. Ustedes saben que la empresa dispuso cuatro desvinculaciones y le aseguro que estamos concentrados en este tema.

Ahora


–Ustedes firmaron un acta con la empresa que contrató el municipio para inspeccionarlos, asumiendo compromisos de mejoras en seguridad. ¿No es reconocer que faltaban cosas?

–Ellos detectaron algunos puntos, que en su mayoría nosotros teníamos en carpeta. Por ejemplo, recomendaron la colocación de más sensores de fosgeno, que ahora ya están instalados porque en realidad los habíamos comprado antes. Varias de las recomendaciones estaban pensadas. Quizá sí se aceleraron.
También recomendaron cambios en la torre de neutralización que evita escapes de fosgeno, haciendo un segundo sistema de seguridad. La última vez, con ese hecho que después tuvo a mucha gente internada, la torre falló, pero funcionó otro sistema que hizo que saliera al aire amoníaco, que es más evidente y visible que el fosgeno, pero mucho menos peligroso. Nadie aspiró fosgeno pero hubo amoníaco para neutralizarlo, y la gente en este clima que había se asustó. Ahora se mejoró la instalación para asegurar que funcione el primer sistema de seguridad sin necesidad de recurrir en lo posible al segundo.


–Pero desde hace años, hay datos de recurrentes escapes de vapores amoniacales, que evitaron emanaciones de fosgeno, pero que también preocupan, y ahora más que antes, a la gente. Petroquímica se comprometió a que en marzo de 2008 tendrá una nueva torre de neutralización, ¿con eso garantizan que ya no habrá escapes ni siquiera de vapores amoniacales?
–Para eso la haremos. Teóricamente, con esa nueva torre no debería existir ningún tipo de escape. Y digo teóricamente para ser serio: en la industria uno nunca puede decir al ciento por ciento.

–¿Y por qué eso no se hizo antes?

–Porque el sistema siempre funcionó, sin mayores problemas. Ahora se lo mejorará, pero la neutralización funcionaba. Y debe quedar claro que el accidente con los dos muertos no tiene nada que ver con la torre de neutralización.


–Pero sí los escapes, como el que poco después de esas dos muertes generó un nuevo susto y 40 operarios de Fábrica Militar internados...

–Yo no quiero hacer un juicio de valor sobre esa situación, pero me parece que hubo un exceso de celo, que podríamos entenderlo si se quiere porque la sociedad estaba en ese momento muy sensibilizada. Yo sufrí acá las explosiones de 1995 y sé que la sociedad está sensibilizada. También reconozco que nosotros, como empresa, tenemos que llegar más a los ciudadanos.


–Sería la otra cara de lo que siempre se vio de Petroquímica, que pareció una empresa algo encerrada en sí misma...

–Quiero una empresa de puertas abiertas, que reconozca los riesgos y trabaje para evitarlos. La mejor forma de evitar el pánico es la buena información.

–Petroquímica tiene más de 20 años. Algunos se preguntan si sus plantas no están envejeciendo.

–No. Petroquímica hizo muchas inversiones que ni siquiera daba a conocer. Hace poco inauguramos una nueva planta de reconcentración de sulfúrico, que fue un avance tecnológico y un aporte al ambiente importante, pero casi ni trascendió. Antes se habilitó la planta de policloruro de aluminio, que es totalmente nueva. Ahora estamos comprando un nuevo electrolizador para la planta de cloro. Entonces se ve que se han hecho inversiones.


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“Relocalizar la empresa es imposible, habría que cerrarla”


Tras los accidentes en el polo fabril químico, hubo quienes plantearon la posibilidad de que se les exigiera a las empresas relocalizarse más lejos de la ciudad, en un plazo de, por ejemplo 20 años. Incluso hasta los convencionales que redactan la Carta Orgánica de la ciudad por estos días lo discutieron.
¿Qué opinan las autoridades de Petroquímica? "Es imposible.
Si la empresa fuese mía, o suya, y dentro de 20 ó 25 años la tengo que relocalizar, la cerraríamos. Petroquímica, con el nivel de producción que tiene, aunque parezca grande en el país es apenas un granito de arena en el desierto a nivel internacional. Tuvimos tres o hasta cinco por ciento del mercado mundial de TDI, pero hoy estamos en uno por ciento, porque las realmente grandes crecieron más. Si, por ejemplo, un día a Petroquímica la compra uno de los grandes grupos internacionales del rubro, no creo que sea para explotarla, sino para cerrarla.
A esto lo puede mantener en actividad un grupo como el que hoy es dueño", respondió Oscar Conti. "Es inviable relocalizar la planta. Habría que parar la producción al menos un año o más y eso genera una pérdida imposible de revertir, salvo para grupos internacionales muy grandes, que no es nuestro caso", agregó.


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