8 may 2007

Cba, la elegida por los apostadores

La Mañana de Córdoba (08/05/2007)
Córdoba, la elegida por los apostadores

Pese a que en tres provincias la riña de animales ya es un actividad legalizada, Córdoba sigue siendo uno de los centros preferidos porque se invierte más dinero, tanto para la compra de animales como para las apuestas en sí. Ayer la Policía detuvo a 83 personas en Despeñaderos por asistir a una pelea de perros.
Pinchazos, golpizas, maltrato físico, exposición a drogas e ingesta de bebidas energizantes, son parte del entrenamiento que reciben los animales que son utilizados para enfrentamientos ilegales en la provincia de Córdoba. Alcanzar la perfección de un gallo o perro para combate, es la principal aspiración de quienes sienten placer por un resultado que dé victorioso a uno de los dos animales que se enfrentan en un cuadrilátero.
Estas prácticas ilegales, que llevan más de cincuenta años en la clandestinidad en la provincia, movilizan sumas millonarias y se convirten en un verdadero espectáculo de esparcimiento para muchos apostadores cordobeses.
Pese a que en la Argentina existe la Ley Sarmiento que penaliza esta actividad, las provincias de Tucumán, Santiago del Estero y San Luis ya legalizaron las prácticas luego de largos y polémicos debates. Sin embargo, Córdoba sigue siendo uno de los centros más elegidos del país para desarrollar riñas clandestinas.
Y es que según explicaron desde la Patrulla Ambiental, dependiente de la Agencia Córdoba Ambiente, en la provincia se encuentran “los mejores apostadores”. Se trata de personas que invierten importantes sumas de dinero, tanto para la compra de animales como para las apuestas en sí. Así lo confirma el hecho trascendido ayer donde 83 personas provenientes de distintos puntos del país fueron detenidas por asistir a una pelea de perros ilegal cerca de Despeñaderos.
“Todo se cotiza según el prestigio que tenga y alcance el animal. Por ejemplo, por un gallo ganador acá se puede estar pagando entre 1.500 y dos mil pesos, lo mismo debe ocurrir en el caso de los perros”, señaló Horacio Martínez, jefe de la Patrulla Ambiental. Mientras que, por un ejemplar de similares características en provincias como Tucumán o San Luis, los interesados llegan a pagar 800 pesos.
Normalmente, las peleas se organizan en las zonas rurales de Córdoba, en algún campo o salón privado a donde los invitados llegan tras enterarse de “boca en boca”. Nunca el lugar de encuentro se repite dos veces. Cambiar el sitio de las peleas es una premisa fundamental.
Los eventos bien organizados pueden convocar a más de cinco mil personas en cada encuentro. Más allá de las apuestas en sí, los participantes deberán pagar una entrada que oscila entre los 10 y 15 pesos por cabeza, que sirve para engrosar el premio que se llevará el ganador y constituir la ganancia del organizador. El primer premio puede girar en torno a los mil y 1.500 pesos, mientras que el segundo será de 800 y el tercero de 500. Tanto para los miembros de la Patrulla Ambiental como para la Policía de la Provincia, las riñas de animales en Córdoba son una actividad ilegal difícil de corroborar. Para proceder, es imprescindible llegar en el momento justo de la práctica.
“La tenencia del animal en sí no constituye un delito, sí en cambio, lo es el maltrato y los actos de crueldad a los que son sometidos. Pero hablamos de personas conocedoras del tema, que se mueven cuidadosamente para no ser sorprendidos”, señaló el comisario Martínez.

Hay 83 imputados
Al menos 83 personas fueron detenidas ayer y seis perros de raza “pit bull”, dos de ellos muertos, fueron secuestrados en un operativo realizado ayer por la Policía en el paraje San Antonio Norte, en la zona rural de Despeñaderos, donde se realizaban riñas clandestinas de canes.
Según confirmó el comisario Enzo Allende, jefe de la Departamental Santa María, las 83 personas fueron imputadas por haber participado de actos de crueldad contra animales, según lo establece el artículo 3 -inciso 8- de la Ley Nacional Sarmiento, que protege la integridad de los animales. Cuando las patrullas de la Policía arribaron al lugar de la pelea, se encontraron con un escenario montado especialmente para las riñas de perros. Según describió el comisario Allende, se había levantado una especie de ring en medio del monte tupido “al que sólo es posible llegar si se conoce muy bien el camino”.
Alrededor del cuadrilátero había más de 100 sillas que servían de tribuna, y en unos de los extremos, un buffet en donde los apostadores podían consumir gaseosas, golosinas y choripán.
Los uniformados secuestraron seis perros pit bull, de los cuales dos ya estaban muertos. Según el veterinario de la Patrulla Ambiental que examinó a los canes, uno murió desangrado, y el otro producto de las severas quebraduras sufridas en distintas partes de su cuerpo.

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