12 abr 2007

Desmonte y monocultivo

El Puntal de Villa María (12/04/2007)
Desmonte y monocultivo, causas principales de las inundaciones

La villamariense Leticia Martí sostuvo que el árbol es un aliado que evita que el suelo quede al descubierto y que el agua lo lave: “Los bosques, que ya no tenemos, actuaban como una esponja”, aseguró
El temporal que azotó a buena parte del país hace 15 días todavía se hace sentir en sus consecuencias, con grandes extensiones de campo inundadas, rutas que permanecieron cortadas durante semanas y ciudades anegadas, panorama de una situación que sufre Santa Fe y parte de Córdoba.
En busca de explicaciones para este fenómeno, y tratando de determinar si la mano del hombre tiene relación con el mismo, este matutino consultó a Leticia Martí, una villamariense a la que sólo le falta defender su tesis para recibirse de bióloga.
El desmonte es una de las causas principales de este fenómeno. En ese sentido Leticia detalló que “los bosques, que ya no tenemos, actuaban como una esponja. Cuando llueve las gotas primero quedan retenidas en las hojas y van cayendo de a poco, sin árboles el suelo quede descubierto y toda esa lluvia cae directamente y lo lava”.
Las copas actúan como esponjas y también están las raíces “que absorven gran cantidad de agua y la van eliminando de a poco”.
Al no haber árboles amortiguando caídas, con las precipitaciones pasa lo mismo que cuando se tira un balde de agua al piso: se lava, esto hace que la capa superficial, que es la capa fértil, se pierda. “Entonces empiezan a quedar las partes inferiores que son más compactas, no son fértiles, seguramente tienen arcilla y mucha piedra. El suelo queda desnudo y eso hace que se formen las correntías, corrientes que van a las zonas más bajas por una cuestión de gravedad, y al no tener nada que repare, resguarde o absorva, todo eso va a ríos y lagos y no hay forma de contenerlo. Obviamente que se va a inundar todo”, detalló Leticia.
A eso se suma, además, todo lo que el agua arrastra: suelo, agroquímicos, animales muertos, plantas, basura, “que también termina en ríos y lagos”. Los ríos desbordan, pero una vez de regreso a la normalidad la situación es preocupante pero no tan grave porque el agua corre y es filtrada por arena y piedras, el problema se presenta en los lagos y diques, donde el material de descomposición se deposita en el fondo.
Martí recordó que esto aumenta el nivel del lago porque se incrementa la base (está más ocupada) y todo ese material, rico en fósforo y nitrógeno (como los agroquímicos), se convierte en alimento para las plantas y, sumado al resto de la materia que se descompone, genera un incremento de la población de algas.
Las algas agotan el oxígeno del lago, plantas y peces se quedan sin ese vital elemento, mueren y eso de nuevo va al fondo, se descompone y aumenta la temperatura del agua: “Variaciones de dos o tres grados para nosotros no es nada, pero, por ejemplo, influye en la reproducción de ciertos peces”.
La profesional destacó que el hombre se da cuenta de esta situación recién cuando se siente afectado por ríos desbordados que provocan inundaciones, cultivos que se pierden por el agua o suelos que ya no producen como antes.

Cultivos y suelos
Los cultivos también influyen. Es que el sistema de producción rural debería ser rotativo “porque no todas las plantas tienen la misma necesidad de nutrientes ni los toman a la misma altura” (por ejemplo, hay cultivos que depositan más nitrógeno en el suelo y otros lo consumen, oleaginosas como la soja, además, generan una mata que no permite que el agua filtre, mientras que otros poseen raíces más profundas).
“Si hubiese cultivos rotativos o un manejo sustentable del suelo de los cultivos sería muy distinto, o si se hicieran manejos sirvo pastoriles, o desmonte selectivo eligiendo sacar sólo los árboles más añosos, hacer claros y sembrar ahí”, sostuvo.
Remontar toda esta situación es factible, “pero no es fácil y no es rápido, la gente tiene que tomar conciencia y ver al árbol más allá de la cuestión estética o del impedimento para ganar más plata”. Martí destacó que el árbol “es un aliado, puede que ahora se gane más dinero con el cultivo pero el hombre no se percata que a la vez está perdiendo por la ausencia de ejemplares” que resguarden y protejan el suelo.
Si no hay un retorno, “los suelos se pierden y no será fácil recuperarlos, porque sin materia orgánica en el suelo se pierde todo. Desde la lombriz al bichito más chico cumplen un ciclo, la materia orgánica tiene que estar sí o sí, si se siembra algo en un suelo lavado no crece”.

“En el norte cordobés no queda nada, se desmontó todo”
Leticia Martí también forma parte de un grupo universitario que se encuentra realizando un trabajo de diagnóstico y recuperación en el norte cordobés.
“En el norte de Córdoba no queda nada, se desmontó todo. El docente Marcelo Cabido, de la Universidad Nacional de Códoba, a partir de imágenes satelitales determinó lo que queda de bosque en esa zona, y es sólo un pequeña línea verde”.
Al respecto, Martí señaló que “eso no se recupera si no hay alguien que trabaje en recuperarlo, es un trabajo difícil y a largo plazo”. Contó que “hay gente que desde hace 20 años se preocupa por eso y para que la gente tome conciencia”.

Ver Nota On Line

0 comentarios:

Buscar este blog

Blog Archive

Temas

Archivo de Blogs